divendres, 11 de juliol del 2008

Estación de servicio

Eran las cuerdas que en sus manos mágicas parecían, en armonía la fragancia invadía lo que una habitación sin color le hubiera parecido anteriormente, pero cada nota era a su vez el toque que destruía la aspereza de tantos años guardados en baúles, en cajas cerradas con llave, en estanterías escondidas. Pues la guitarra era su llave, el sonido a su compás, en su memoria estaba y nada más.